No todos los días ve a uno de ellos en una palmera…
Un típico día miércoles como cualquier otro, era invierno, estaba nublado ni rastros del sol, solo niebla y llovizna, estaba sentada en mi puesto con los audífonos puestos, con la música muy fuerte, estaba escuchando a Robert Pattinson, cuando me doy vuelta comencé a mirar por la ventana hacia los edificios medianamente cercanos. Estaba mirando fijamente la ventana del último piso. Fue ahí cuando comenzó todo, lo que más soñaba en la vida lo que siempre quise, lo que había estado esperando estos 16 años de vida, encontrar aunque sea a uno de ellos, aunque me hubiera matado solo quería ver a alguno, porque yo sabía que si los veía iba a volver a la vida y así fue.
Mientras miraba por la ventana comencé a pensar que se sentiría estar en la azotea de ese edificio, pegar un salto y sentir que vuelas, pero mientras estuviera cayendo que se me parara el corazón para no sentir el azote contra el suelo, ¿Por qué…, que sería peor, el azote o que se me paralizara el corazón?, por un momento dude de ambas opciones, continúe mirando por la ventana pensando en muchas cosas, solo una de ellas sobre salió, “Vampiros”, esa idea la amaba, ¿existirán? ¿Qué haría si aparece uno frente a mí, que pasaría si me atacara o intentara hacerlo? ¿Qué podría ser lo peor de todo? Solo sé que la respuesta a todo sería “nada”, no pasaría nada, dejaría que me hiciera todo incluso matarme. Mis pensamientos quedaron parados cuando de repente vi a la palmera que estaba frente al edificio se movía de forma extraña, quiero decir demasiado fuerte, puse mucha atención por que valga la redundancia me llamo la atención, fijando mi vista entre las hojas ya que de ahí venían los bruscos movimientos, no podía ver nada solo a la pobre palmera moviéndose de un lado a otro, ¿Pero qué era lo que podía estar en la palmera?, esas son súper altas, de repente comenzó a llover me pare de la silla y comencé a caminar hacia la ventana para ver si podía ver algo, si es que se podía, pero en el lapsus que me puse de pie desvié la vista de la palmera, al volver a mirar esta ya no movía, sentí como si se me hubiera paralizado el corazón, no sé porque sentía eso tan estúpido, bueno yo lo encontré así, o sea, era solo una palmera moviéndose, lo cual podía ser parte de mi imaginación. Me quede de pie junto a la ventana pensando en tantas cosas y mirando sin mirar , todavía llovía afuera y comenzaban los truenos y relámpagos, de nuevo pensaba en la lluvia cayendo en mi cabeza y resbalando por mis cabellos, cuando de repente la palmera se movió otra vez, me quede tiesa cuando veo a una persona saltar de ella, no emití ni un solo sonido, solamente me quede parada igual ¡YO VI A LA PERSONA CAYENDO Y NO HICE NADA NI UN SOLO GRITO O QUEJIDO, ABSOLUTAMENTE NADA!, solo sé que estaba con un poleron azul o algo parecido, con pantalones negros, comencé a analizar la imagen y era un hombre de cabello castaño claro de piel blanca… ¿en qué momento vi eso?, no lo sé, dicen que el cerebro deja ver lo importante en el momento y yo vi lo importante y no hice absolutamente nada, bueno que iba a hacer desde una sala de clases, mas encima sin profesor, me quede de pie toda la hora no se sentían sirenas ni nada, ¿Qué nadie se dio cuenta de que había un muerto en el piso?. Después volví a mi puesto pensando en lo que podía ser y en lo que no, que será lo que realmente paso. Dudo tanto de mi conciencia que ya no se qué pensar, ya no se qué pensar, en estos días he estado tan mal emocionalmente, que ya no se que quizás todo lo que vi sea mentira, una creación de mi mente que lo único que quiere es una cosa en que pensar algo que me de vida de nuevo algo que me mantenga con la esperanza de vivir como quiero de que me quieran como yo quiero querer a alguien, o tal vez era verdad pero ¿quien más que yo podía saber eso?. Nadie más vio lo que yo vi, nadie más supo lo que paso, sentada ahí en mi puesto llego Nury, mi compañera que se sienta a mi lado me miro, yo estaba ida pensando en todas esas cosas, estaba consciente de que me estaba mirando pero no podía reaccionar, hasta que me hablo
- ¿Debora estas bien?-yo no reaccionaba- aló hay alguien ahí Nury llamando a tierra debora responde
- A… disculpa es que estaba pegada
- No, si de eso me di cuenta, en que pensabas tanto
- No en nada, tonterías
- No creo que haya sido una tontería
- Bueno en realidad, no lo era pero ya sabes en que podría haber estado pensando
- Yo, como voy a saberlo si eres tú la que pensabas
Decidí decirle algo para que dejara de preguntarme
- Solo en esas cosas de que si será verdad que existen los vampiros- puso cara de pocos amigos- ves que eran puras tonteras
- Amiga no puedes pensar en eso toda la vida tú sabes que esas cosas no existen para que le das más vueltas al asunto, aunque sea lo único que quieras no puedes dar más vueltas en eso debes seguir y ver la realidad estas sumergida en un mundo de ficción, y es ahí donde existen esas cosas en ni otro lugar más.
- Ya mamá, estás hablando igual que mi madre
- Pero es verdad, es lo que yo veo
- Bueno ya no importa tomare tu consejo
En ese momento llego la profe, estaba tan agradecida de que llegara porque de no haber sido por eso Nury me seguiría preguntando más cosas las cuales no quería contestar. Así se paso otro día intentando simular que no pensaba en nada de lo que quería pensar y hablando de temas que les importan a mis compañeras. Al día siguiente llegue a mi sala de clases y me acerque nuevamente a la ventana buscando algo que me dijera que lo que vi era verdad y simplemente era una creación de mi imaginación, y también recriminándome por no haberme atrevido ir al lugar de los supuestos hechos, pero no pasaba absolutamente nada, todo siguió tal cual el día anterior, esa tarde me iba a pie, con unas amiga del colegio, a mi casa, antes de salir como siempre pase al baño para mis necesidades y para mirar mi cara de muerta, me despedí de las personas respectivas y me junte con mis amigas, en la salida había mucha gente, parecían osos gigantes, con parcas, polerones, gorros, guantes, y demás, hacia mucho frio y estaba nublado tal como el día anterior, solo que un poco más obscuro, yo solamente andaba con pantis mis guantes sin dedos y un poleron azul marino, pero solo una persona me llamo la atención, era una persona, mejor dicho un joven vestido tal cual como yo había visto al hombre de la palmera, era idéntico el mismo color de pelo de hecho, pero solamente agache la cabeza y pase por su lado, su olor me atrajo tanto que quería solo hablarle, pero no podía porque lo que yo vi no había sido nada más que una mentira. Levante la cabeza, lo mire directo a los ojos, él también me miro pero no sentí lo mismo que yo le expresaba a él, me sentí tan mal que lo único que quería era llegar a mi casa y tirarme en mi cama a llorar, porque eso me dio a conocer que todo lo que había visto era mentira. Comencé a caminar para cruzar la calle, pero no mire a ni una dirección para atravesar, solo sentí un bocinazo y un apretón y tirón en el brazo, me tropecé y casi caí al suelo, de no ser por el casi, hubiera quedado plantada en el suelo, cuando por fin mire a la persona que me tenía tomada del brazo, quede petrificada cuando me di cuenta que era él, me miro y sonrió de una manera dulce y a la vez burlona, yo seguía ahí sin moverme me tomo de ambos brazo y me levanto como si no pesara nada, al ponerme de pie me di cuenta que me dolía el tobillo,
- Gracias- le dije-de no haber sido por ti muero
- No, todo lo contrario de no haber sido por ti yo casi muero- me soltó los brazos, yo no entendía nada, ¿Por qué él me estaba diciendo eso?, cuando era primera vez que lo veía
- Jajaja- solo me reí cuando lo único que quería era preguntarle por qué me había dicho eso
- ¿Puedes caminar?
- Sí, claro y gracias de nuevo
- Ya lo dije.- sonreí y comencé a caminar a duras penas con mi pies
Mis amigas salieron atrás mío, desesperadas
- ¡Debora! – gritaban- para espéranos.
Yo iba con el pies casi colgando y caminaba más rápido que ellas, las dudas invadieron mi cabeza de preguntas que sola no podía responder. ¿Qué hago?- comencé a preguntarme en voz alta pero procurando no ser escuchada. Mis amigas ya habían desistido de la idea de alcanzarme, más ridícula yo, apenas caminaba y me fui caminando a mí casa.
sábado, 16 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario